Consejos
El peso de la mochila, es lo primero que tenemos que tener en cuenta antes de iniciar el Camino. Es necesario reducirlo al mínimo posible, intentando que no exceda en ningún caso de los 10 kilos. Debe evitarse llevar nada «por si a caso»
La época del año. Cualquier época del año es buena para emprender el Camino. De todas formas, los meses comprendidos entre abril y octubre son los más recomendables, por las condiciones meteorológicas. Los meses de invierno son los más duros climatológicamente hablando, sin embargo, es la época ideal para aquellos que buscan más soledad y reflexión.
Las primeras etapas. Deben ser moderadas, es en estas primeras etapas donde pueden aparecer dolores musculares y lesiones si no empezamos paulatinamente a incrementar las distancias y el ritmo.
La señalización. Todo el recorrido está señalizado con flechas amarillas. A veces, se añade otra simbología según la comunidad autónoma o provincia.
La credencial del peregrino, es un documento que se entrega a los peregrinos que van a realizar el Camino, y que es imprescindible para conseguir la Compostela. Es posible solicitarla en cualquier asociación de amigos del Camino o bien en la parroquia de nuestra población. También se entrega en los albergues públicos de las localidades en las que es habitual iniciar el Camino. Ya en el Camino, este documento sólo tendrá validez si está debidamente datado y sellado. Así pues, a lo largo de recorrido hemos de solicitar que nos pongan el sello y la fecha allí donde pernoctemos. No olvidemos sellar la credencial en el pueblo o ciudad desde donde empezamos el Camino aun cuando no hagamos noche allí. Puede sellarse en cualquier hotel, bar, comercio, etc.
La Compostela, en Santiago, la oficina de atención al peregrino nos expedirá la Compostela si hemos recorrido los últimos 100 kilómetros pie o 200 en bicicleta (no debemos olvidar sellar en la localidad de salida). La Compostela es un documento que acredita haber realizado el Camino.