Desde Hostelería y Turismo de Asturias no compartimos la decisión adoptada por el Gobierno de Asturias de prorrogar las restricciones al ocio nocturno hasta el 6 de septiembre y le pedimos al ejecutivo asturiano que revoque la medida.

En OTEA creemos que la decisión no se justifica en función de las cifras epidemiológicas actuales, es ineficiente en la contención del virus, niega la posibilidad de recuperación un sector muy maltratado y además estimula los botellones (y los crecientes problemas asociados a esta práctica ilegal).

Prorrogar el cierre del interior de los bares, una vez acabado el periodo fuerte de la temporada de verano, es poner la puntilla a los profesionales de la hostelería de noche, negarle la más mínima posibilidad de recuperación y condenar definitivamente al gremio más perjudicado de un sector ya de por sí muy debilitado.

Los datos epidemiológicos en Asturias no justifican las restricciones contra el ocio nocturno

Asturias lidera el ritmo de vacunación y se podría decir que es la primera comunidad en superar la quinta oleada de la pandemia. La primera en pasar de riesgo alto a riesgo medio. Según los datos aportados por la Consejería de Salud del Principado de Asturias, el sábado y el domingo se detectaron tan solo 88 y 68 contagios, respectivamente, tras efectuar 3.360 controles. Según los datos del ministerio de Sanidad, la incidencia a 14 días en Asturias se sitúa en 146 casos por 100.000 habitantes, mientras que la media española a 14 días está por encima del doble de la asturiana, con 317 casos por cada 100.000. Con todo, Asturias es con diferencia la comunidad con mejores datos epidemiológicos.

Sin embargo, comunidades como Madrid, Galicia, Castilla la Mancha y Andalucía – que duplican la tasa de Asturias- tienen limitaciones menos restrictivas para el ocio nocturno.

Ante las buenas cifras de Asturias, incluso el gobierno alemán ha excluido al Principado de la lista de advertencias a sus ciudadanos sobre viajes de riesgo innecesarios. Asturias no es un riesgo para los turistas, pero la noche sigue condenada.

Según el Gobierno de Asturias no se levantan las restricciones porque la incidencia acumulada entre la población general a 7 y 14 días se sitúa ahora, respectivamente, 3,4 y 3,6 veces por encima de los registros del 28 de mayo, fecha en la que se decidió la reapertura del ocio nocturno, pero se le olvida comentar que entonces la vacunación era del 30% de la población diana y ahora estamos en el 81% de la población diana con la pauta de inmunización completa. La realidad también es diferente en este sentido.

El liderazgo de Asturias en los indicadores de descenso de contagio y ritmo de vacunación no es suficiente para que la administración abra la puerta a que el ocio nocturno tenga una mínima posibilidad de recuperación. Aquí se le prorrogan las restricciones interpretando el contexto siempre a conveniencia.

No puede ser que cuando los datos no acompañan se les diga a los hosteleros de la noche que hasta que las cifras no mejoren no se puede abrir y, cuando la propia administración confirma que ya estamos mucho mejor -los mejores de toda España para ser exactos- se les diga que esperen a ver la evolución.

Por su puesto, esa observación de la evolución se alarga hasta entrado septiembre, cuando ya la temporada alta se haya esfumado y con ella la posibilidad de recuperación. El anuncio en fases de la prolongación de las restricciones responde a una estrategia premeditada. Se quiere llegar al final de la temporada y luego abrir. Al ocio nocturno se le va a invitar a la fiesta cuando ya no haya luces ni música.  Eso en el mejor de los casos porque, viendo como cambian las reglas del juego, puede ser que, incluso con cifras que mejoren las de hoy, el 6 de septiembre decidan seguir imponiéndonos las restricciones.

Una estrategia errónea e irresponsable

En Otea creemos que esta decisión de prorrogar las restricciones consolida una política más centrada en inventar y señalar culpables que en articular soluciones eficientes. El comportamiento tozudo de la epidemia sigue cuestionando la eficacia de las medidas. Lo único de verdad probado con muchas de ellas es el aumento de empresas hosteleras quebradas, negocios cerrados y destrucción de empleo.

Además, está demostrado que cerrar el ocio nocturno no sólo no desalienta las ganas de esparcimiento de los clientes y turistas, sino que, ante la falta de alternativas, estimula los botellones, donde no opera ningún tipo de control, ni rendición de cuentas.

Las limitaciones al ocio nocturno en plena temporada, y sin un marco regulatorio claro que habilite toques de queda o medidas similares, está provocando concentraciones ilegales y toda clase de problemas de desorden público. Y aquñi no hablamos de un problema sanitario, sino de orden social.

Hace años que en Asturias no se recuerda un verano de tanta conflictividad. En lo que va de temporada, las fuerzas de orden público han intervenido a diario en cientos de botellones, organizados de oriente a occidente, y en los que se ha reportado la concentración ilegal de miles de personas. A todas ellas habría que sumar otras tantas miles que habrían participado de botellones que, o bien no fueron detectados, o ni siquiera llegaron a intervenirse.

Aprovechamos para recordarle al Gobierno del Principado que en los botellones no hay distancia social y no se observan las medidas de prevención sanitaria que, sin embargo, sí operan en los locales de noche. Además, es preocupante ver como los episodios de violencia en este tipo de concentraciones son cada vez más numerosos y más severos. La inseguridad creada es una preocupación en aumento para muchos asturianos.

La apertura del ocio nocturno puede contribuir a la seguridad, porque la hostelería se comporta con responsabilidad y es la primera interesada en que en sus locales impere un ambiente seguro. No nos cansamos de repetir que no somos parte del problema, sino parte de la solución.

Por todo ello, le pedimos al Gobierno de Asturias que reconsidere la decisión adoptada y revoque la prórroga de las restricciones, interpretando los datos epidemiológicos en el contexto actual. Creemos que así contribuirá además al mantenimiento de orden social, promoviendo el ocio ordenado que implica la hostelería y de paso dinamizando la economía del sector más castigado administrativamente desde el inicio de la pandemia y al que es inmoral seguir negándole una oportunidad de recuperación.

Esta recuperación debe empezar con el levantamiento de las restricciones, pero además con la promoción de nuevas indemnizaciones para el sector. Las mal llamadas “ayudas” ya tramitadas han empezado a cobrarse con mucho retraso y, en cualquier caso, no son suficientes para aliviar los efectos que han padecido todas las empresas y los profesionales de la hostelería de noche, obligadas a paralizar su actividad.

OTEA denuncia la prórroga de restricciones al ocio nocturno