Una vez finalizadas las fiestas de San Mateo toca, desde el ámbito del turismo y la hostelería de la ciudad, hacer una reflexión sosegada sobre el resultado de las fiestas y de sus consecuencias para los negocios de la ciudad.
 
La primera conclusión que sacamos es que, a excepción de contadas zonas de la ciudad y del paseo del Bombé (donde por fin parece que se consolida la participación de la hostelería en las fiestas), para el resto de negocios de la ciudad, San Mateo ha sido un desastre. Resulta inconcebible que, al contrario que ocurre en otros lugares, en fiestas perdamos clientes.
 
El modelo no funciona y no nos gusta. A las cosas hay que llamarlas por su nombre y la única realidad es que algunos chiringuitos son bares gestionados por partidos políticos, que diseñan una programación centralizada en torno a dichos chiringuitos para así maximizar las ventas de los mismos.
 
Mientras tanto, el resto de negocios de Oviedo, que en fiestas nos quedamos vacíos, observamos atónitos las declaraciones que todavía hoy estamos masticando en las que se comenta sin sonrojo que “hay que reforzar el papel de la participación del tejido de la sociedad civil a través de formatos como el de los chiringuitos de San Mateo”.
Los empresarios exigimos respeto y que se termine de una vez por todas este intrusismo encubierto de bien social. Pagamos impuestos, generamos riqueza y damos empleo. Y cada ocurrencia/decisión que se adopta sin contar con el sector es otro palo más en las ruedas de un sector que ya de por sí está tocado y ve como, día tras día, sus negocios se mueren porque a los que nos gobiernan les falta altura de miras.
 
Necesitamos un Oviedo que sea atractivo, que vuelva a salir a la calle y que vuelva a llenar los bares y los pubs como antaño, porque “todo lo bueno pasa en los bares”, como dijimos en la campaña que pusimos en marcha para promocionar las fiestas de San Mateo en los locales hosteleros.
 
Necesitamos dinamizar los barrios y que sus negocios participen de las fiestas. Necesitamos un Oviedo Antiguo rebosante de gente, limpio, seguro y con una oferta de calidad. Necesitamos reinventarnos y hacer cosas para que la gente salga a la calle y viva Oviedo, y en ese trabajo de “hacer cosas” siempre hemos estado al lado del Ayuntamiento de turno dispuestos a colaborar. Esa mano sigue tendida y lo único que hace falta es voluntad política y valentía para empezar a caminar juntos.
 
Un buen ejemplo de esa voluntad son las casetas del Bombé, herencia del exitoso modelo de Gastromateo, que ha sido un rotundo éxito gracias al buen hacer de todos los que allí trabajaron y que, pese a fallos inconcebibles como la falta de baños o el acceso de las orquestas en sus camiones en los momentos de más afluencia de público, se consolida otro año más como un referente gastronómico de las fiestas.
 
En cualquier caso, creemos que el modelo debe evolucionar, y que deben de ser muchos más de 14 los hosteleros del municipio que se encarguen de dar de comer y beber a los ovetenses y visitantes durante las fiestas de San Mateo, que es a lo que nos dedicamos y lo que, como se ha demostrado, sabemos hacer bien.
 
En ciudades no muy lejanas tenemos buenos ejemplos de colaboración entre el sector y la administración que son un éxito. Dejemos de lado las nimiedades y pongámonos a trabajar ya para volver a hacer de Oviedo una ciudad llena de vida. En ese camino siempre nos encontrarán de su parte.
 
David González Codón
Presidente Otea Oviedo

TODO LO BUENO PASA EN LOS BARES SAN MATEO 2017