Cerrar los negocios de hostelería o reducir sus horarios de apertura como medida para reducir la propagación del COVID-19 consideramos que es un error que causará un daño económico incalculable con el cierre de muchas empresas, la perdida de centenares de puestos de trabajo y el hundimiento de la economía regional, y además, no hará que paren los contagios.

El cierre provocará, además, como efecto secundario, el crecimiento de los botellones y las fiestas privadas que se desarrollan sin ningún control, sin usar mascarillas, sin controlar aforos ni distancias de seguridad y es donde más peligro existe de contagios.

Debe tenerse en cuenta que, según los datos del Ministerio de Sanidad, en la hostelería se produce menos del 3,5% de los contagios.

Los empresarios de turismo y restauración han tomado todas las medidas para que los contagios no se produzcan en sus negocios. En los locales de hostelería y restauración los usuarios están mucho más controlados y existen unas normas concretas y precisas anti COVID-19.

Todos debemos ser más exigentes en el cumplimiento estricto de las normas establecidas para prevenir contagios y seguir trabajando, igual que lo hacen los comercios y otras actividades. No podemos parar el sector.

Nadie puede asegurar que, parando el turismo y la hostelería, los contagios vayan a reducirse.

A todos preocupa mucho la situación y el sector turístico y hostelero es absolutamente responsable y es el máximo interesado en que su actividad continúe siendo una de las que menos contagios generen porque, además de su salud y la de sus clientes, está en juego su economía, su futuro y el mantenimiento de la actividad y los puestos de trabajo.

Es imprescindible buscar el equilibrio entre las soluciones sanitarias y la actividad económica y ser muy selectivo a la hora de tomar decisiones que tiene tanta repercusión. La hostelería no debería ser uno de ellos porque:

  • Es uno de los sectores donde menos contagios se producen.
  • Su cierre potencia indirectamente actividades como los botellones y fiestas privadas sin control.
  • Afecta a un sector económico muy relevante que crea muchos puestos de trabajo directos e indirectos

La situación actual de los negocios es muy precaria, con reducciones en la actividad que hacen que se mantengan con más perdidas que ganancias. Cualquier mínima reducción en la actividad supondría que decenas de establecimientos ya no podrían continuar y tendrían que cerrar y mandar a sus trabajadores al paro.

Por eso, acordar un toque de queda que obligue a cerrar a los negocios de hostelería a las 10 de la noche, sería equivalente a decretar su cierre porque perder esta franja de negocio en la situación tan precaria como la actual es económicamente inasumible y nos llevaría al cierre. 

MESA DE DIALOGO

Desde el sector turístico y hostelero proponemos la creación de una mesa de diálogo antes de la toma de medidas que afecten drásticamente al sector, donde se puedan conocer los datos e incidencias reales y la repercusión que las medidas a adoptar puedan tener tanto en la salud como en la economía. Buscar el equilibro entre salud y economía es vital. Pequeños matices pueden marcar grandes diferencias para las empresas y su viabilidad.

Cerrar la hostelería o reducir su horario llevará a la ruina al sector y no hará que paren los contagios