El comercio es un sector estratégico para la economía en España y constituye un elemento clave en el desarrollo y cohesión social de nuestros pueblos y ciudades, actuando como vertebrador y dinamizador de la actividad social, económica y cultural en nuestro país.
Este extremo ha quedado patente durante la pandemia que hemos sufrido en la que este sector ha demostrado su profesionalidad, garantizando el abastecimiento de productos y su responsabilidad a la hora de poner todos los medios para preservar la salud de sus trabajadores y de los consumidores.
Se trata, pues, de un sector clave pero altamente vulnerable por su estructura y alto nivel de exposición, para ello la participación ciudadana constituye una pieza fundamental en la tarea de prevención policial, haciendo copartícipe en ella al ciudadano, en general, y al comerciante, en particular, a través de programas y planes específicos.
En ese sentido, la Dirección General de la Policía puso en marcha en julio de 2013 el Plan Comercio Seguro, destinado a mejorar con carácter permanente la seguridad del sector comercial español desde la corresponsabilidad de todas las instituciones públicas y privadas implicadas y, por otro lado, la Secretaría de Estado de Comercio, a través de la Dirección General de Política Comercial, pone en marcha planes de apoyo y fomento de la competitividad del comercio minorista de nuestro país.
Uno de sus principales ejes incluye precisamente medidas de capacitación, formación e información dirigidas a mejorar las condiciones de seguridad de los establecimientos y de los servicios que proporcionan, ofreciendo asimismo herramientas digitales para la gestión de la ciberseguridad que incluyen aspectos como medios de pago antifraude, suplantación de identidades, encriptación, etc.
Poner a disposición del sector recomendaciones y consejos que garanticen la seguridad del servicio y del establecimiento es una iniciativa de gran valor para nuestros comercios.

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